Por Gustavo Rapaport
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Tener la oportunidad de viajar a Japón aunque sea una vez en tu vida para ver a Boca jugar la Copa Intercontinental contra el mejor equipo de Europa es algo que no se puede dejar pasar. Es algo que cualquiera debería poder hacer antes de morirse. Para mí el viaje a Japón significó una de las cosas más hermosas que me tocó vivir en 22 años de vida. Desde el momento que lo vi campeón de América en Brasil la noche del 02 de Julio de 2003 hasta el 01 de Diciembre que comenzó el viaje hacia esas tierras que todos llaman lejanas, pero que para los hinchas de Boca ya no lo son, fueron los momentos de mayor expectativa. Hacerme socio de Boca un mes antes de viajar, conseguir la entrada para el partido y saber que un amigo me esperaba en Tokio, me dieron la tranquilidad que necesitaba para emprender semejante viaje. Quizá la peor noticia fue cuando un amigo me dijo que no podía venir pocas semanas antes de partir, que me hizo dudar por unos días si debía ir o dejarlo para otra ocasión.
Pero algo me dijo que no debía cometer el mismo error de no ir como en el año 2000. Aunque sea solo tenía que ir. El viaje a Japón lo hice desde Londres ya que antes fui a visitar familia por lo cual no tuve ningún vuelo lleno de bosteros cantando y gritando adentro del avión.
Desde Londres, y gracias a escribir un mensaje en el Foro de la página de Boca poco antes de salir para Japón, pude conocer a Kari, fana de Boca y de San Justo con quien pude vivir muchos momentos lindos en estos últimos meses. La llegada a Japón fue impactante. Guille, mi amigo, estaba esperándome en el Aeropuerto de Narita. Llegar a Japón para un occidental es lo mismo que entrar en el Amazonas para un civilizado.
Encontrar gente de Boca en el aeropuerto y en el hotel me hicieron sentir que no estaría tan solo. El día siguiente caminando por Tokio con más hinchas de Boca y encontrando gente de todo el mundo fue algo para no olvidarse jamás.
El día 14 de Diciembre amaneció hermoso. Parecía un día de verano, aunque no lo era. El tiempo estaba dando indicios de lo que sería ese día para todos los bosteros del mundo. El viaje de Tokio a Yokohama hizo que el corazón empezara a latir cada vez más rápido. Se acercaba la hora del partido. Faltaban menos de 5 horas y en Yokohama pude vivir otra de las cosas más lindas del viaje. Después de caminar y empezar a encontrarse con gente de otros lugares, nos quedamos todos juntos en lo que era la entrada a un Shopping. Éramos alrededor de 100 bosteros, con bombos, banderas y todo azul y oro.
Colgamos banderas de un puente y cantamos unos 15 minutos antes de mandarnos para el Shopping. Entramos cantando y saltando como locos.
Cada vez faltaba menos.
De pronto nos dimos cuenta que éramos una ronda de bosteros saltando y cantando alrededor de unos 1000 japoneses que no paraban de sacarnos fotos con los teléfonos celulares. No podían creer lo que el fanatismo es capaz de hacer. Ellos no podían creer lo que estaban viendo, y nosotros no podíamos creer lo que estábamos viviendo. Boca nos había trasladado miles de kilómetros. Todo terminó cuando unos policías nos pidieron amablemente que saliéramos del Shopping.
Fue uno de los momentos más emotivos del viaje, sin duda. De ahí a la cancha y que más se puede decir. Alentamos todo el partido a pesar de los 8 grados que hacían esa noche en Yokohama. 2500 bosteros de alma y algunos japoneses que se pusieron la azul y oro. El resto: 70000 japoneses con la del Milan y algunos tanos llegados desde Italia. Gente de todos lados.
El partido lo vi al lado de un hincha de Boca que vive en Marsella y lejos de mi trapo. “VICENTE LOPEZ” estuvo presente en Yokohama la noche del 14 de Diciembre de 2003. Boca nos necesitaba y no lo defraudamos. Sufrimos con los penales, no lo niego, pero lo más importante se dio. Boca le
ganó al poderoso Milan y el sueño estaba cumplido. Boca era campeón del mundo por tercera vez en su historia. El Viaje ya se había pagado solo. Escuchar el “We are the Champions” en vivo es algo que ninguno puede olvidar. Por lo menos yo nunca lo haré. Gracias Boca por dejarnos vivir semejante experiencia.
Ojalá pronto podamos volver, sé que lo vamos a hacer y ahí estaré para alentarte. Este escrito se lo dedico a todos los hinchas de Boca del mundo que a pesar de no haber estado físicamente la noche del 14 de Diciembre en Yokohama, lo estuvieron adentro de nuestras gargantas y de nuestros corazones. Nosotros estuvimos allá, pero todos ustedes también.
Gustavo Rapaport
Socio 111302
VICENTE LOPEZ