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Por un Mundo Mejor
CARLOS BIANCHI, UN HOMBRE SENSIBLE EN LA
PIEL DE UN GANADOR Alma de barrio,
corazón de oro
Su vida encadena tantos gestos de solidaridad como goles acumuló
en su época de implacable goleador. Carlos Bianchi anda por
el fútbol sin poses, tal como se muestra en la intimidad.
GUILLERMO TAGLIAFERRI para Clarin
UN CURA GOLPEADO PERO NO RENCOROSO. "Dejé
el colegio porque me echaron. Era muy revoltoso. Tenía 24
amonestaciones y un día un compañero me tiró
una tiza. Yo le tiré un borrador. El pibe se agachó
y le pegué al cura. Me puso dos amonestaciones más.
Cuando mi madre fue a hablar, el cura le dijo: su hijo es bueno,
pero tiene una pelota de fútbol en la cabeza. Y lo que son
las vueltas de la vida. Cuando jugué el último partido
en la Argentina, me terminé de bañar y allí
estaba el cura, en el vestuario. Y cuando me fui a Italia, terminaba
de rezar en una iglesia y, al darme vuelta, estaba el cura de nuevo.
Te vengo a saludar, me dijo". Lo contó el propio Carlos.
BIANCHI Y CRUZ AZUL. Casi treinta años
antes de haberlo derrotado en la final de la Libertadores, Bianchi
pudo haber entrado en la historia del Cruz Azul. A fines de 1971,
los mexicanos llegaron con un montón de dinero decididos
a llevarse al delantero. Estaba todo acordado, pero a último
momento la AFA sacó un decreto prohibiendo a jugadores jóvenes
de la Selección marcharse al exterior. De todos modos, los
directivos del Cruz Azul, seducidos por la personalidad de Bianchi,
le hicieron un buen regalo: la luna de miel en Acapulco, ya que
Carlos acababa de casarse con el amor de su vida, María Margarita
Pilla. Y en México se puso por un ratito, en un amistoso,
la camiseta del Cruz Azul. Ah, y metió un gol.
¿QUIEN LO CONOCE AL ABUELO? Louis Alexandre
y Paul Nicolás son los nietos franceses del Virrey. Y a mediados
del año pasado, cuando Boca ganó su primera Libertadores
de la era Bianchi, los pequeños no se cansaban de gritar:
"Que de la mano/ de Carlos Bianchi/ todos la vuelta vamos a
dar". Pero cuando el abuelo le preguntó al más
chico: "¿Quién es Carlos Bianchi?", la respuesta
fue "No sé..." Ellos siempre lo llaman nonó.
SORPRESA Y MEDIA. Unas horas después del
último triunfo de Boca sobre River, Bianchi iba en su auto,
junto a su familia, por la avenida 9 de Julio rumbo a un restaurante.
Frenado por un semáforo, ve que en el coche estacionado al
lado iba una familia con camisetas y banderas de Boca. Bianchi se
conmovió con la felicidad de sus ocasionales vecinos y bajando
su ventanilla de vidrio polarizado, le comentó al otro chofer:
"están contentos, eh...". El hombre primero abrió
los ojos grandísimos, no podía creerlo. Y terminó
bajándose del auto para agradecerle a Bianchi por la alegría
del triunfo en el superclásico.
RECOMENDACION DE TECNICO. Darío Tonón
es un ex arquero de clubes del ascenso y fanático de Vélez.
En el 2000 tuvo una experiencia como técnico en Yupanqui,
en Primera D. Una tarde, Bianchi lo vio en la platea, en un Vélez-Boca,
y se le acercó a saludarlo. Y lo sorprendió: "así
que ayer empataron con Sacachispas 2 a 2" para enseguida darle
un consejo: "acordate una sola cosa: tenés que respetar
siempre a los jugadores. Es lo único que te voy a decir".
MENOS MAL QUE NO VEIA. Juan Carlos Lorenzo, cuando
fue técnico de Vélez, no lo tenía a Bianchi
entre sus jugadores favoritos. En una ocasión aseguró
que el entonces centrodelantero no veía de noche. Pero en
un partido nocturno contra Unión, Bianchi anotó tres
goles en el 4 a 0 sobre Unión. Después en el vestuario,
con una sonrisa pícara le dijo a un amigo: "menos mal
que no veo de noche".
¿AMARRETE YO? Circula una versión
que dice que de cada diez cafés que invita a tomar Bianchi,
once los paga el invitado. ¿Será para tanto? Una frase
suya permite sacar conclusiones: "desde mi casa a la cancha
de Vélez tenía cuarenta y cinco semáforos,
hasta la Villa Olímpica tenía dos peajes".
EL TANGO ARGENTINO. Durante su paso por el fútbol
francés, se reencontró su gran amigo Osvaldo Piazza.
Ambos eran grandes figuras. Y cuando se enfrentaban el Nantes o
el Reims de Bianchi y el Saint Ettiene de Piazza, la competencia
entre el delantero y el marcador central eran tremendos. La prensa
francesa la bautizaba el duelo del tango.
ESCONDIENDO LOS NERVIOS. Hace unos años,
su hija Brenda debutó en radio (FM Supernova) en Hijas de...,
junto a Roxana Barone y Daniela Castello. Papá Carlos estuvo
ese día y Brenda le recriminó: "estoy dolida,
no te veo nervioso para nada". Finalizado el programa, Bianchi
se sinceró: "¿Qué no estaba nervioso?
No sabés como temblaba. Pero... ¿qué querés?
¿cómo le voy a decir a mis jugadores que estoy nervioso
antes de empezar un partido?".
UN GOLEADOR PRECOZ. A los 10 años, Carlitos
se destacaba en Ciclón de Jonte, en baby fútbol. En
el último partido del torneo, que era televisado por el viejo
Canal 7, su equipo tenía que ganar por una diferencia de
seis goles para salir campeón. Y el rival había recibido
apenas un gol en contra en todo el certamen. Parecía imposible,
sin embargo el partido terminó 11 a 1 favorable a Ciclón
de Jonte y los once goles lo metió... Bianchi. Juan Carlos
Rousselot, relator televisivo, dijo: "seguramente será
uno de los grandes goleadores de Argentina y del mundo en el futuro".
LA NOCHE QUE ESTUVO PRESO. En agosto de 1983,
Huracán, puntero e invicto, visita a Vélez. El partido
era muy caliente y Bianchi era el objeto de la furia de la tribuna
de Huracán. Le tiraron piedrazos y lo insultaron permanentemente.
Faltando nueve minutos, un cabezazo de Bianchi quebró el
0 a 0 y el goleador salió a gritárselo a la hinchada
de Huracán, con gestos incluidos. Por un denuncia fue detenido
al finalizar el partido y recién a la madrugada del día
siguiente recuperó su libertad.
EL CONFLICTO CON EL BETO ALONSO. "Jugando
con un poco menos de egoísmo, hubiéramos hecho más
goles", disparó Bianchi, tras un triunfo ante River
en 1982, refiriéndose a su compañero Norberto Alonso.
El Beto respondió unos días después: "los
dos juntos no podemos jugar. Es Bianchi o yo". Cuando se esperaba
un choque —inclusive hubo rumores nunca confirmados de una
piña de Bianchi al Beto—, ambos se encerraron a hablar.
Nunca se supo que se dijeron, pero lo cierto es el conflicto quedó
solucionado definitivamente.
CARTELITOS POR TODO VELEZ. Luego de cada conquista
importante obtenida en Vélez, Bianchi escribía de
puño y letra la frase Provagar (en lunfardo: proseguir el
camino iniciado), hacía cientos de fotocopias y las mandaba
pegar en todas las paredes del club y estadio. Y hacía hincapié
en que no había que aburguesarse.
UN GESTO DE CORAZON. A fines del 84, Bianchi retornó
a Francia. Y al despedirse de los porteros, un matrimonio mayor,
del edificio que habitaba en avenida de los Incas se enteró
que los habían despedido y que pensaban irse a vivir a un
hogar de ancianos. "De ninguna manera. Se quedan en mi departamento.
Y ni se les ocurra pagarme alquiler". Cuando volvió
al país, en 1993, los ancianos quisieron desalojar su hogar.
Pero otra vez, Bianchi se negó: "voy a comprar otro
departamento como inversión, mientras tanto ustedes quédense
donde están". Los ex porteros fallecieron en el 96,
casualmente ambos el mismo día a causa de sendos paros cardíacos.
Hasta ese último día, vivieron en la casa que les
prestó el Virrey.
TODO O NADA. En mayo del 98, Mauricio Macri y
Carlos Bianchi ultimaban los detalles para el desembarco del DT
en la Boca. El tema de los premios venía complicado, hasta
que Bianchi tiró una propuesta: "si salimos campeones
me paga 600.000 dólares. Sino no cobraré nada".
El presidente aceptó, seis meses más tarde tuvo que
pagar.
FESTEJOS INTIMOS. Cada título obtenido,
Bianchi lo festeja en la intimidad de su casa o de sus familiares
más cercanos. Incluida la familia Godoy, sede de los famosos
asados de los jueves. Néstor Godoy es íntimo amigo
de Bianchi, desde la infancia, y asegura que "si alguien cumple
los siete mandamientos, ese es Carlos. Es una persona pura, muy
apegada a sus afectos, incapaz de hacer algo que no esté
en el ideal de la conducta humana. Y no lo digo porque sea su amigo,
sino porque es la estricta verdad".
SOLIDARIO CON EL DOLOR AJENO. En una de esas cenas
en el domicilio de Néstor Godoy, se encontraba, una vez,
una señora cuyo hijo había fallecido en un accidente.
Carlos bromeó todo el tiempo, se mostró chispeante
y no paró de animar la reunión. Sorprendido, Godoy
le preguntó a solas que le pasaba. La respuesta fue: "no
existe en ningún diccionario una palabra para definir la
muerte de un hijo. Por eso quise darle a esta mujer un poquito de
felicidad".
PRIMERO LOS NIÑOS. Enterado de las urgencias
que pasaba la niñez en la cordobesa localidad de San Marcos
Sierra y de la obra de caridad que desarrolla allí la madre
Theresa Varela, Bianchi se puso en campaña. No sólo
aportó dinero, sino que levantó la Fundación
Por un Mundo Mejor, junto a sus amigos Daniel Comba y Jorge
Guinzburg, para darle continuidad a su obra solidaria.
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