
Martín Palermo
| 2° Parte
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5. EL PRIMER GOL CON LA AZUL Y ORO
Su primer gol con la camiseta de Boca fue el 30 de septiembre de 1997 en la séptima fecha del torneo Apertura, el rival era Independiente y el arquero Faryd Mondragón. A partir de ese momento Palermo iba a demostrar que no estaba dispuesto a pasar desapercibido por Boca
La gente de Boca dudaba de la capacidad de Palermo. Era criticado por sus actuaciones y porque no cumplía -según ellos- con la función que tenía, que era hacer goles.
6. EL BAUTISMO A RIVER
En la décima fecha del torneo Apertura 97, Boca tenía que enfrentar a su archirrival. El partido contra River era una prueba de fuego para Martín, y, como siempre, respondió con lo que mejor sabe hacer: goles. River se puso en ventaja con gol de Berti. En el segundo tiempo el “Huevo” Toresani empató el partido. A los 22 minutos Martín consiguió el triunfo. En un corner para Boca, se produjeron muchos forcejeos en el área, y en ese instante, Palermo se elevó más alto que todos los demás y con un cabezazo de pique al suelo decretó el gol. Se sacó la camiseta y bajo la lluvia festejó con todos los hinchas, quizás con un poco de bronca acumulada porque las cosas, hasta ese momento, no le había salido como él esperaba.
6.1. El Verdugo
En su poco tiempo jugando para Boca, se puede decir que Martín ya tiene de “hijo” a River. Pero esta paternidad tiene su historia. Jugando para Estudiantes ya le hizo varios goles. Para Boca jugó 11 partidos contra las “gallinas” y les convirtió 8 goles. ¡Impresionante!.
Por citar un ejemplo de lo que se está afirmando con seguridad podemos citar un partido en particular, jugado por una de las tantas copas de verano, donde Palermo se despachó con tres goles para la holgada victoria de Boca por 3-0 contra su archirrival. El primero a los 15 minutos de la etapa inicial. Luego de un tiro libre que ejecutó Riquelme desde la izquierda, Palermo entró por la derecha, paró la pelota con el pecho, y con un zurdazo certero venció a Burgos, al cual la pelota le pasó por entre las piernas.
En el segundo tiempo, a los 6 minutos, Palermo recibió otra pelota de Riquelme, y esta vez desde afuera del área despidió un zurdazo ante la salida desesperada de Burgos. A los 27 minutos Palermo le puso el moño a una actuación fantástica. Sobre la izquierda, lejos del arco, tras un saque de Burgos que no pudo dominar Hernán Días, el delantero tomó la pelota, vio al arquero adelantado, patió un zurdazo desde 35 metros aproximadamente que fue camino hacia la red ante el regreso desesperado del guardametas.
7. La noche inolvidable 
El 24 de mayo de 2000 quedará guardado en la memoria y en el corazón de todos los hinchas Xeneizes, como uno de los días más gloriosos en la historia del club y particularmente como el día de: Martín Palermo.
Se jugaba la revancha de los cuartos de final de la Copa Libertadores ante River. Boca debía ganar por dos o más goles de ventaja para pasar automáticamente a las semifinales de la Copa (en el encuentro de ida había caído 2 a 1, en el Monumental). Cuando el reloj marcaba 77’ ingresó al campo de juego Martín Palermo, luego de 6 meses de inactividad por la rotura de ligamentos cruzado. En ese momento la Bombonera explotó, menos el sector visitante, que se quedó mudo del miedo que le agarró. La noche no podía ser más perfecta: Apenas ingresó, Riquelme (de penal) puso el partido 2 a 0. Pero eso no era nada a comparación de lo que faltaba venir. A siete minutos del final del encuentro, Palermo recibió la pelota dentro del área rival, giró muy lentamente, ante la mirada atenta de los defensores millonarios, le pegó al balón y lo colocó junto al palo derecho del arquero Bonano...... GOOOOL, 3 a 0 ¡¡¡y a festejar!!! Palermo lloraba de la alegría, la 12 gritaba como nunca, y no era para menos, Boca pasaba a la semifinal de la Copa Libertadores de América y dejaba afuera a River, su eterno rival..
Si para ese entonces, Palermo ya era muy querido por todos los boquenses, esa noche, sin lugar a dudas, se metió definitivamente en el corazón de la Mitad Más Uno.
8. SIEMPRE A GIMNASIA 
Gimnasia y Boca se enfrentaron en la fecha decimosexta del torneo Apertura 97. Los dos equipos peleaban, junto a River el campeonato; el que perdía se olvidaba. Además de estos factores que influían en el partido, se agregaba uno más: era el primer partido de Martín Palermo contra Gimnasia jugando para Boca. Es de público conocimiento que Palermo es hincha fanático de Estudiantes, por lo que la hinchada de Gimnasia lo recibió muy mal. Para exteriorizar aún mas su fanatismo, ese día tenía puesto unos botines rojos con vivos blancos.
El partido era muy trabado y sin goles. Parecía que el mayor favorecido era River, ya que sacaba dos puntos de diferencias a su inmediato perseguidor, Boca. Pero todavía quedaban algunos minutos y Martín los sabe aprovechar.
Luego de un centro desde la derecha y con la tribuna de Gimnasia detrás, Palermo se elevó y con un cabezazo cruzado estableció el 1-0 definitivo. Pero no termina ahí.
Mas allá de lo que el gol significaba para Boca, porque seguía en la lucha por el campeonato, Palermo lo festejó con alma y vida por su pasado Pincha.
Salió desaforado gritando el gol frente a toda la hinchada gimnasista, se dirigió al banco de suplentes de Gimnasia, y le dio la mano a Grigoul, en un gesto de grandeza. Después frente a la platea techada de Gimnasia, se besó los botines albirrojos, lo que provocó la ira de los hinchas locales. El 7 de diciembre de 1997 no fue un día mas en la vida de Martín. La gente de Estudiantes no se olvida de ese gesto. Porque el corazón de Palermo es rojo y blanco.
Palermo se enfrentaba por segunda vez a su rival particular. Esta vez fue nuevamente el jugador imprescindible para poder ganar. Boca ganaba 1-0 con gol de Fabbri. El “Pampa” Sosa se encargó de empatar el partido, todavía en el primer tiempo. En la etapa final, Palermo se enchufó e hizo dos goles. En el primero recogió un rebote dentro del arco y de zurda venció al arquero del “Lobo”, Enzo Noce. El segundo fue un gol típico de él: luego de un centro desde la derecha, se elevó, y con un gran cabezazo introdujo la pelota en el centro del arco. Para sorpresa de todos y para que dejen de criticarlo por sus festejos excéntricos, sólo gritó los goles, aunque en uno hizo como si se hubiese desmayado. De esa manera, Palermo hizo los dos goles para sentenciar la victoria de Boca contra Gimnasia, y él en particular con la hinchada tripera, que lo había insultado todo el tiempo.
9. LA PRIMERA TEMPORADA

Con el pasar de los partidos y a fuerza de goles se fue ganando la confianza del técnico y de los hinchas. En su primera temporada con la camiseta de Boca convirtió 8 goles.
En el segundo torneo con Boca, Palermo se afianzó junto con su ex-rival Guillermo Barros Schelotto y formaron una dupla temible, quizás la mejor de toda Argentina. Conviritó doce goles, pero no fue el máximo artillero del campeonato. Boca no consiguió ganar el título y el técnico Héctor Veira tuvo que dejar su cargo. Llegó Carlos Bianchi (goleador de Vélez en la época del '70) y Palermo aprendió mucho de él. El nuevo DT le dio toda su confianza, y él respondió con lo que mejor sabe hacer: goles.
9.1. Y en el 1° ciclo Bianchi...
En su primer torneo como director técnico de Boca, Carlos Bianchi consiguió el tan ansiado título que hacía ya seis años que los hinchas xeneizes lo estaban buscando. Gran parte de ese campeonato se lo deben a Martín Palermo, que le dio varios puntos con goles importantísimos en los últimos minutos. Se recuerdan dos partidos en especial: el gol del triunfo contra Talleres de Córdoba, en tiempo de descuento (fecha 15º); y los dos goles ante Rosario Central, específicamente el segundo de palomita faltando un minuto para la finalización del encuentro (fecha 16º).
9.1.1. En la agonía frente a Talleres...
En la fecha número quince del torneo Apertura 1998. Boca buscaba el tan ansiado campeonato. El rival de turno era Talleres. En una tarde lluviosa, el partido comenzó con un gran gol de Guillermo Barros Schelloto. El equipo cordobés empató el partido. De ahí en más se dedicó a defenderse y Boca no encontraba la manera de romper la valla del arquero Cuenca. El tiempo se acababa y el partido parecía que iba a terminar con un empate, con sabor a derrota, con jugadores dirigidos técnicamente por Carlos Bianchi. Pero en los minutos adicionados apareció el gran goleador. Adrián Guillermo robó una pelota y se fue por la derecha. Desbordó y tiró el centro al primer palo. Allí la fue a buscar Palermo y con un toque de zurda, mandó la pelota dentro del arco. De ahí en mas fue un delirio incontrolable. Martín, en medio de la locura, se dirigió al banco de suplentes y abrazó a su técnico. De esta manera, Boca seguía soñando con un campeonato que con el pasar de las fechas se iba convirtiendo en realidad.
9.1.2. ...y contra Central
El partido contra Central en Rosario definía el campeonato; con un triunfo, Boca quedaba muy cerca del campeonato. Pero los locales se pusieron en ventaja con un gol de Maceratesi. Palermo se hizo presente en el marcador y estableció el empate de penal en una cancha donde a Boca siempre le fue mal con los tiros desde los doce pasos. Martín demostró su personalidad, tomó la pelota y con un fuerte zurdazo al medio del arco puso la transitoria igualdad. Al minuto, Diego Cagna hizo el segundo gol y colocó a Boca adelante en el marcador. En la parte final, Central llegó nuevamente al empate y parecía que el partido estaba terminado. Aunque en realidad, para Palermo faltaba todavía lo mejor. Serna tiró un centro del lado izquierdo, casi de la mitad de cancha. Era un centro común, esos que son siempre rechazados por los defensores sin ningún problema. Pero Palermo estaba en el área y eso es peligroso. Fue a buscar la pelota y con una hermosa palomita, mandó la pelota a la red. De ahí en más, todo fue como siempre.
No sólo brilló en ese campeonato, sino que también fue el goleador con 20 goles en 19 partidos (en realidad fueron 18 partidos porque hubo uno en el cuál no jugó por estar suspendido). Esa cantidad de goles todavía no fue superada y por su destacada labor dentro de la cancha fue nombrado por los periodistas de todo el continente el Mejor Jugador de América en año 1998.
10. SIMPLEMENTE “EL LOCO”
Había que defender la punta del campeonato Clausura y el invicto de más de 30 partidos. El partido con Newell’s se había tornado complicadísimo. Palermo había entrado poco en el juego durante el partido. Pero se sabe, los grandes goleadores son así. A los 38 minutos del segundo tiempo se produjo el gol salvador de Martín. En un centro frontal se elevó entre el área grande y la chica, cabeceó de espaldas al arco y la clavó en el ángulo izquierdo del arquero, que no pudo hacer nada. La pelota se dirigió al fondo de la red. Luego se fue expulsado por el árbitro Elizondo por festejar el gol demasiado tiempo y por dedicarle el tanto (supuestamente) a la hinchada de Newell’s. El triunfo le permitió a Boca seguir en la punta del torneo.
11. EL BICAMPEONATO Y EL MÁS COTIZADO
Con la tranquilidad de haber conseguido un campeonato con Boca, el equipo de Carlos Bianchi encaró el torneo Clausura 1999 con mucha tranquilidad. Logró el bicampeonato jugando de gran manera. Palermo ya se había transformado en una pieza fundamental, imprescindible para el funcionamiento del equipo. Logró 12 goles, pero no jugó todos los partidos porque pasó algunas semanas con la Selección Nacional preparándose, sobre la base de amistosos, para la Copa América que se iba a realizar en Paraguay.
Se convirtió en el jugador más importante del país, su corte de pelo era imitado por todos los chicos y se vendían máscaras con su cara. Empezaron a llegar las ofertas de los clubes más poderosos del mundo, como el Atlético de Madrid, la Lazio o el Milan. Su pase se cotizaba en más de 25 millones de dólares y todo el país copiaba sus festejos y peinados.
11.1 Palermo X 100
Martín Palermo llegó a su gol Nº 100, el 13 de noviembre de 1999, jugando para Boca ante Colón de Santa Fe. Paradójicamente, en ese mismo partido, sufrió una de las lesiones más grave de su carrera: rotura del ligamento cruzado anterior de la pierna derecha.
Detalle de cómo hizo los primeros 100 goles |
Los rivales que más sufrieron sus goles |
Los arqueros que más sufrieron sus goles |
De jugada: 60
De cabeza: 31
De penal: 8
Con la mano: 1 |
Gimnasia (Jujuy): 9
Newell’s: 7
Ferro: 7
Colón: 7 |
H. Castellano: 7
S. Cejas: 6
L. Díaz: 5
M. Pontirolli: 4 |
Todos los rivales que sufrieron sus goles |
Gimnasia (Jujuy): 9
Newell’s: 7
Ferro: 7
Colón: 7
River: 6
Español: 6
Huracán: 6
Vélez: 5
R. Central: 5 |
Unión: 5
Platense: 5
Independiente: 4
Lanús: 4
Argentinos: 4
San Lorenzo: 3
Gimnasia (LP): 3
Belgrano (Cba.): 3
Boca: 2 |
Instituto: 2
Racing: 1
Banfield: 1
Estudiantes: 1
Talleres (Cba.) 1
Gimnasia y Tiro: 1
Huracán Ctes. 1
San Martín (T): 1 |
12. LA COPA LIBERTADORES 2000
Pasaron 22 años desde la última vez que Boca llegó a la cima de América. Veintidós años de gritos ahogados. Pero algún día el triunfo tenía que llegar. Y llegó. El miércoles 21 de Junio del 2000, en el estadio Morumbí, en San Pablo, Boca Juniors derrotó a Palmeiras 4-2 en la serie de penales, y se consagró como el ganador de la Copa Libertadores de América. Una hazaña emocionante e inolvidable.
Terminó el segundo tiempo, llegaron los penales, Martín pateó el cuarto, todos estaban muy nerviosos, pero El Loco no tuvo problemas y lo convirtió.
Llegó el último penal de Boca, lo pateó Bermúdez, si lo metía ya éramos campeones, lo metió, todo el país contento, por Boca, todos gritando, en el obelisco, en la bombonera, en todo el país. El capitán corre para abrazarse con sus compañeros. En la media cancha estalla la locura. Samuel, Córdoba y Arruabarrena se abrazan, el mellizo Guillermo revolea una camiseta, Matellán y Moreno se asocian. En la tribuna, los hinchas lloran y ríen, en un sentimiento inexplicable.
Todos comparten la gloria esperada. Boca se encuentra en lo más alto de América después de 22 años. Martín levanta la Copa, esa copa tan esperada, por la que tanto lucharon, por la que todos deseaban. Martín con su amada Copa Libertadores. Para no olvidar jamás.
13. LA INTERCONTINENTAL 2000
Después de ganar la Copa Libertadores de América, Boca va por la Intercontinental. 
Quiere ser el mejor equipo del mundo. El lunes 20 de noviembre, los jugadores partieron hacia Japón, donde se jugará la final.
Fueron despedidos por casi mil hinchas y en medio del caos y el desorden, el plantel de Bianchi, viajó rumbo a Japón, donde jugará contra el Real Madrid el martes 28. Los 21 jugadores llegarán a Tokio el miércoles 22 y comenzará con tareas de adaptación.
El plantel de Boca, hizo escala en su viaje. Primero paraban en Brasil, luego en Los Ángeles. Y finalmente llegaron a Japón.
El partido contra el Real fue durísimo, pero nuestro técnico xeneize supo plantar a nuestro equipo de igual a igual. Era su obra. Por eso, Carlos Bianchi se acercó una vez más al borde de la cancha para vivir de cerca, los últimos instantes del partido, mientras que asus espaldas todos los integrantes del banco de suplentes agitaban frenéticamente sus brazos anunciando el final, la gloria, la locura que se venía como un torrente incontrolable.
Era el Boca de Bianchi que llegaba a la cúspide. Ese Boca modelado a imagen y semejanza, que ganaban como suelen ganar los equipos de Bianchi, con inteligencia, humildad, solidaridad y hasta con una buena dosis de sufrimiento.
13.1. El partido soñado
Al goleador se le piden goles. Y Martín Palermo cumplió. Se los cedieron Delgado y Riquelme, y esos dos tantos, valieron una Copa. Lo demás fue sacrificio p ara un equipo que lo necesitó provocando el desgaste de los defensores madrileños.
Una luz en el camino. Marcelo Delgado encontró un candidato para sacarle provecho: Geremi. Se fue a la izquierda, lo buscó, lo encaró, y lo ganó. Abrió una brecha cada vez que tenía la pelota y Boca tubo un desahogo en sus andazas. Pero le dejó libre el lateral a Roberto Carlos, quien durante 20 minutos del primer tiempo, hizo temblar al equipo de Bianchi con sus subidas y sus disparos.
No sólo él sino que el equipo fue la figura. Ellos demostraron que tienen ese plus que distingue a los grandes. Por eso son los legítimos dueños de la Intercontinental.
13.1.1. Martín x 1
Iban apenas 2 minutos, y llegó el primer gol de Boca y de Palermo para ir convocando a la gloria.
Unos metros adentro del campo del Real Madrid, Matellán metió un pase profundo y recto que el Chelo Delgado picó a buscar desde el medio hacia la izquierda. Sin marcas, el ex delantero de Racing tuvo tiempo de llegar hacia el fondo, levantar la cabeza, y meter el centro justo a media altura para que Palermo inaugurara su gran día, tocándola de zurda al gol.
Continuación >>
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